Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124
Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124


A través de una charla íntima, sincera y llena de giros inesperados, el aroma de una idea revela cómo una simple taza puede convertirse en un punto de inflexión: un motor creativo, una apuesta al cambio, un puente hacia lo que aún no existe. Entre anécdotas, aprendizajes y el sabor inconfundible del riesgo, esta historia explora el poder que tiene el café para transformar conversaciones y vidas.
En el estudio audiovisual Aldo Ferrer de Banco Provincia, una mañana perfumada a café recién molido reunió a Christian Faraoni, fundador de Caffettino, y al periodista Nicolás Artusi, el mayor divulgador cafetalero de la Argentina. Bajo las luces del set, mantuvieron una charla cálida y honesta que dejó una idea central: el café no es solo una bebida, sino un recorrido.
Faraoni relató un episodio que marcó un antes y un después en su vida. En 2014, después de años como ingeniero en una compañía multinacional, fue despedido de manera abrupta. “Fue como en las películas”, confesó. “Cargar la cajita con las cosas personales y cruzar la planta salir sin entender nada”. En lugar de rendirse, Christian convirtió la crisis en laboratorio y, literalmente, su cocina se transformó noche tras noche en un centro de experimentación.
MÁS NOTICIAS LEÉ TAMBIÉN:
¿A cuánto cerró el dólar este viernes, 17 de abril?
Mientras su familia dormía, Christian analizaba materiales, afinaba mecanismos y desarmaba cafeteras. Quería algo que nadie había logrado antes en Argentina: una cápsula reutilizable, plástica pero duradera, higiénica y presurizada, capaz de ofrecer la misma cremosidad que las cápsulas tradicionales, pero sin generar residuos. “Ese agujerito que ven ahí mide lo mismo que un cabello humano”, explicó durante la charla, señalando el micro orificio que logró realizar en las cápsulas después de meses de pruebas. El ingeniero encontraba, al fin, un terreno donde técnica y pasión podían convivir.
El nacimiento de Caffettino
La primera cápsula funcionó una madrugada. Luego vinieron las mejoras, las pruebas, la búsqueda del nombre. Ahí entró en escena Mario Naldini, un italiano verborrágico que trabajó con Christian en la empresa multinacional, que cada vez que armaba un escándalo en la oficina, cerraba la discusión con un: “Andiamo a prendere un caffettino”. Así, casi por azar, Caffettino encontró su identidad.
El proyecto creció. Llegó Fernando Vidal, socio y cuñado, que aportó su visión comercial. Apareció un local en Villa Urquiza que al principio pareció enorme y después quedó chico, luego la mudanza a un espacio industrial en San Martín, la compra de una tostadora de más de 100 mil dólares —financiada con un crédito del Banco Provincia— y un equipo de trabajo que ya supera los veinte trabajadores.
Para Christian: “Caffettino es una empresa con vida propia que ofrece un sistema integral de café”. Lo dijo consciente de que su pyme es una parte más del entramado productivo bonaerense, ese universo donde las industrias conviven con los oficios y la innovación.
Artusi y Faraoni: dos mundos unidos por una taza
Uno de los momentos más ricos de la charla entre ambos fue cuando hicieron un recorrido por los mitos y verdades del café. Dejaron en claro que el café no se guarda en la heladera; que el filtrado tiene más cafeína que un espresso y que su olor es universalmente amado, incluso por quienes dicen no disfrutar su sabor.
También conversaron sobre técnicas, del “ratio” perfecto entre agua y molienda, de la importancia del origen —Brasil, Colombia, Perú, Ruanda— y de cómo, al tomar una taza, bebemos también una geografía, una cultura y un trabajo agrícola que empieza mucho antes del tostado. Faraoni contó cómo entender el café “es conocer todo lo que pasa en origen” y recordó su visita a los cafetales del norte de Perú, donde se sorprendió por el cuidado de los productores: “Tal vez uno no considera todo lo que pasa antes y el esfuerzo que hacen un montón de familias en todas las zonas productoras”. La charla fluyó cálida y honesta, reafirmando una idea central: el café no es solo una bebida, “tiene un montón de historia antes”.
De la cápsula a la comunidad
El éxito de Caffettino no radica solo en el ingenio técnico. Su diferencial es la conciencia sobre el origen, la sustentabilidad y la experiencia del consumidor. Por eso producen localmente, reducen residuos y enseñan a preparar café en casa sin complicarlo: “Si te gustó cómo salió, medilo. Así lo podés repetir”, dijo Christian, trazando un puente entre ingeniería y el arte del café.
Hacia el final, Artusi le consultó con quién le gustaría compartir una hora de café. Faraoni respondió con sencillez: “con buena gente”. Porque, al fin y al cabo, el café no es solo química, ni proceso, ni maquinaria. El café es encuentro. Eso fue lo que se vivió en los estudios Aldo Ferrer: una charla que celebró el oficio, la pasión, la reinvención y ese misterioso hilo aromático que une a quienes aman una taza bien hecha.
Una invitación, también, para que más personas se acerquen al recorrido completo del café: desde la semilla en un cerro andino hasta el sorbo final en la mesa bonaerense. Porque cada café cuenta una historia. La de Caffettino empezó con un ingeniero, una cocina y una idea. Hoy, sigue creciendo.
FUENTE: https://www.bancoprovincia.com.ar/Noticias/3015