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Laura Estela Carlotto fue una estudiante universitaria y militante política argentina, secuestrada, asesinada y víctima del plan sistemático de apropiación de bebés durante la última dictadura cívico-militar. Hija de Estela de Carlotto, histórica presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, su historia se convirtió en un símbolo de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.
Laura Estela Carlotto nació el 21 de febrero de 1955 en La Plata. Desde muy joven se comprometió con la militancia política y social, formando parte de una generación atravesada por la participación y la búsqueda de una sociedad más justa.
Estudió Historia en la Universidad Nacional de La Plata y militó en la Juventud Universitaria Peronista (JUP), integrándose luego a Montoneros. En la militancia utilizaba el nombre de guerra “Rita”, como la llamaban también sus compañeros y amigos.
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Calendario de pagos del IPS 2026: fechas de jubilaciones y pensiones mes a mesEl 26 de noviembre de 1977, en plena dictadura cívico-militar, Laura Carlotto fue secuestrada junto a su compañero, Oscar Walmir Montoya, cuando se encontraban en una confitería de la Ciudad de Buenos Aires. Tenía 23 años y estaba embarazada de dos meses y medio.
Tras su secuestro, fue llevada a distintos centros clandestinos de detención, entre ellos la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y luego La Cacha, en las afueras de La Plata. Testimonios de sobrevivientes confirmaron su paso por estos lugares y las condiciones inhumanas de cautiverio.
Su compañero fue torturado y asesinado. Laura permaneció detenida ilegalmente hasta el momento de su parto.
El 26 de junio de 1978, Laura dio a luz a un hijo en el Hospital Militar Central. Estaba esposada al momento del parto y apenas pudo estar unas horas con el bebé. Lo llamó Guido, en homenaje a su padre.
Poco después, el niño fue apropiado ilegalmente y entregado a otra familia, mientras Laura fue devuelta al centro clandestino de detención sin su hijo.
Este hecho formó parte del plan sistemático de apropiación de bebés, uno de los crímenes más graves cometidos por la dictadura.
El 25 de agosto de 1978, Laura Carlotto fue asesinada. La versión oficial de la dictadura sostuvo que murió en un supuesto enfrentamiento armado en Isidro Casanova, algo que luego se comprobó como un enfrentamiento fraguado.
Su cuerpo presentaba múltiples impactos de bala y signos de violencia extrema. A diferencia de miles de víctimas, sus restos fueron entregados a la familia, lo que permitió que Estela de Carlotto pudiera despedir a su hija y confirmar años más tarde, mediante pericias del Equipo Argentino de Antropología Forense, que Laura había dado a luz mientras estaba secuestrada.
Tras el asesinato de Laura, Estela de Carlotto dedicó su vida a la búsqueda de su nieto y de todos los niños y niñas apropiados durante la dictadura, convirtiéndose en una de las principales referentes de derechos humanos del país.
En agosto de 2014, luego de 36 años de búsqueda, Abuelas de Plaza de Mayo anunció la restitución de identidad del nieto 114: Ignacio Montoya Carlotto, el hijo de Laura.
La noticia tuvo un enorme impacto en la Argentina y el mundo, y se convirtió en un símbolo de reparación, memoria y justicia.
La historia de Laura Carlotto inspiró libros, obras teatrales y actividades culturales, como “Laura, vida y pasión”, una obra que recorre su militancia, su vida cotidiana y su compromiso político, y que se presenta regularmente en distintas ciudades del país.
Su nombre forma parte de registros oficiales de víctimas del terrorismo de Estado y de causas judiciales que condenaron a los responsables de su secuestro, asesinato y desaparición forzada.
Laura Carlotto representa a una generación de jóvenes que fueron perseguidos, secuestrados y asesinados por pensar distinto, y cuya memoria sigue siendo fundamental para construir una sociedad con democracia y derechos humanos.
A más de cuatro décadas de su asesinato, la historia de Laura Carlotto continúa interpelando a la sociedad argentina. Su vida, su militancia y la lucha por la identidad de su hijo forman parte de una memoria colectiva que se mantiene viva en cada acto de verdad y justicia.