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En la última licitación, el Tesoro logró captar más de $4,7 billones con vencimientos hacia 2028 y 2029, pero el creciente predominio de instrumentos a tasa variable evidencia una menor demanda por tasa fija y dudas sobre la estabilidad macro. Con vencimientos concentrados en el corto plazo y reservas limitadas, la sostenibilidad financiera y la estabilidad cambiaria siguen enfrentando desafíos estructurales.
Este miércoles, el Tesoro Nacional colocó 2,25 billones de pesos en un bono a junio de 2028 y otros 2,45 billones en un título a junio de 2029. ¿Optimismo de mediano plazo? No tanto. Los activos con rendimiento fijo (LECAP) vencen en septiembre de 2026, y representaron un 40% del total emitido: 30 puntos porcentuales (p.p) menos que en enero, cuando habían alcanzado el 70%. En contraste, el 60% de las colocaciones tiene rendimiento variable: 45% ajustable por los movimientos de la tasa de interés (TAMAR), 10% por inflación (CER) y el 5% por el tipo de cambio oficial (dollar linked). La demanda de tasa fija no va más allá del corto plazo.
Para dimensionar, entre mayo y diciembre de 2024, las colocaciones de tasa fija (LECAP y BONCAP) habían explicado casi 9 de cada 10 pesos que había emitido el Tesoro. Los vaivenes inflacionarios del último tiempo incrementaron la demanda de activos con rendimientos variables por sobre las opciones a tasa fija: la confianza del mercado en la política antiinflacionaria se fue debilitando con el correr de los meses, en sintonía con la mayor fragilidad del programa de estabilización nominal.
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El mix de “rendimiento variable con estiramiento de plazos” puede pensarse en clave cambiaria. La absorción de liquidez actual con vencimientos en 2028 y 2029, puede moderar las exigencias de renovación de deuda en moneda local del año que viene, atenuando así eventuales presiones sobre el peso. No obstante, aunque las colocaciones de mediano plazo fueron importantes en la última licitación del Tesoro, su incidencia se diluye en el acumulado anual: 4 de cada 5 pesos de la deuda en moneda local emitida en 2026 vence antes de fines de 2027.
Más allá de las colocaciones de deuda en pesos a 2028 y 2029 que se puedan realizar, cualquier “apretón monetario” es insuficiente si hay escasez de reservas, tal como demostró 2025. Si el poder de fuego del Banco Central sigue siendo acotado (menos de la mitad que la media regional, por caso), reducir la oferta de pesos no alcanza para moderar las presiones cambiarias. Los poco menos de USD 4.000 millones de Bonares ley local que emitió el Tesoro desde diciembre del año pasado no alcanzan para cubrir la totalidad de los vencimientos de deuda en moneda extranjera de julio próximo (USD 4.300 millones).
Entre el segundo semestre de este año y octubre del año que viene, los vencimientos de deuda en dólares suman USD 31.000 millones, ubicándose no solo por encima de las actuales colocaciones de Bonares, sino también de las reservas brutas menos activos ilíquidos (oro, Derechos Especiales de Giro del FMI y el tramo no activable del swap con el Banco Popular de China), que llegan a USD 18.000 millones. El equilibrio del sector externo es necesario para la estabilidad cambiaria.
Para leer el informe completo y acceder a otros documentos elaborados por la Gerencia de Estudios Económicos de Banco Provincia ingresá aquí.
FUENTE: https://www.bancoprovincia.com.ar/Noticias/3165