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Hace casi cinco décadas, Carlos y Teresa comenzaron un pequeño proyecto con una idea sencilla: elaborar un alfajor artesanal con productos de calidad. Hoy, desde San Antonio de Areco, producen alfajores reconocidos a nivel internacional, sostienen una pyme familiar que ya involucra a tres generaciones y destacan el acompañamiento de Banco Provincia como un aliado clave para crecer.
En San Antonio de Areco, el aroma del chocolate recién elaborado invade cada rincón de La Olla de Cobre. Allí, donde todos los días se combinan tradición, innovación y trabajo familiar, nacen los alfajores que lograron ubicarse entre los mejores del mundo. Detrás de ese reconocimiento hay una historia de esfuerzo que comenzó hace 48 años con una pareja decidida a apostar por la producción artesanal.
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«La idea era hacer alfajores, pero no conseguíamos un baño de chocolate que nos gustara. Entonces empezamos a hacer nuestro propio chocolate», recuerda Carlos Gabba, fundador del emprendimiento junto a su esposa Teresa Fanelli.
«Siempre trabajamos pensando en hacer el mejor producto posible, sin dejar de aprender ni de mejorar», cuenta Teresa, y asegura que el crecimiento fue el resultado “de la constancia y del compromiso con la calidad”. Esa búsqueda permanente los llevó a desarrollar una receta propia con un chocolate que contiene un 70% de cacao, pensado para equilibrar el abundante dulce de leche que caracteriza a sus alfajores.
Lo que empezó como un proyecto de dos personas se transformó con el tiempo en una empresa familiar. Hoy trabajan allí cuatro integrantes de la familia junto a ocho colaboradores, mientras hijos y nietas ya aportan nuevas ideas. «Todo fue a pulmón», resume Carlos. Incluso uno de los sabores más exitosos, el alfajor de Nutella, nació por iniciativa de sus nietas, demostrando que la innovación también forma parte de la tradición.
El crecimiento nunca estuvo exento de desafíos. Las inundaciones que afectaron a San Antonio de Areco obligaron a reinventarse e invertir para proteger la producción. Con la incorporación de nuevas máquinas y sistemas que elevan los equipos ante posibles crecidas, la empresa ganó seguridad para seguir produciendo. «Nunca dejamos de invertir, porque siempre aparece algo nuevo», afirma el emprendedor.
Para sostener ese camino, el financiamiento fue fundamental. «Siempre el que puso la espalda fue Banco Provincia. Siempre nos acompañó y siempre nos respondió», destaca Carlos. Ese respaldo permitió incorporar tecnología, modernizar procesos y fortalecer una pyme que hoy produce miles de alfajores por jornada y continúa apostando al desarrollo.
Además de la calidad de sus productos, La Olla de Cobre también apuesta por la sustentabilidad. Recicla el 100% del agua utilizada durante la elaboración del chocolate y trabaja con proveedores de distintas provincias para sumar valor agregado a cada alfajor. «Intentamos diariamente mejorar la sustentabilidad de la empresa», explica su fundador, convencido de que crecer también implica producir de manera responsable.
Con premios internacionales, una identidad construida durante casi medio siglo y el orgullo de seguir siendo una empresa familiar, La Olla de Cobre demuestra que detrás de cada pyme hay mucho más que un producto. Hay historias de vida, trabajo cotidiano y proyectos que encuentran en el acompañamiento de Banco Provincia el impulso necesario para seguir creciendo y llevando el sabor de la provincia de Buenos Aires a todo el país.
FUENTE: https://www.bancoprovincia.com.ar/Noticias/3217