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Buenos Aires diseñó cuatro recorridos para conocer su patrimonio paisajístico tras la pandemia

Turismo

La provincia de Buenos Aires diseñó cuatro recorridos para conocer su patrimonio paisajístico cuando vuelva la actividad turística tras la pandemia de coronavirus, informó hoy la Subsecretaría de Turismo bonaerense.

El patrimonio paisajístico bonaerense atesora árboles que fueron testigos de hechos salientes de la historia nacional, parques diseñados por paisajistas innovadores que llegaron a Argentina en la primera mitad del Siglo XX y ciudades que hicieron de la forestación su principal rasgo urbanístico.

Uno de los recorridos se desarrolla en La Plata, que se caracteriza por su aroma a tilo, por sus calles cubiertas de flores violetas de jacarandá, por sus plazas y por el Paseo del Bosque, donde hay eucaliptos y robles de más de 100 años.

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El especialista en paisajismo Nicolás Colombo, autor del libro Misterios de la Ciudad de La Plata, señaló que “en las primeras décadas de la fundación, que fue en 1882, las calles estaban forestadas solo con palmeras y recién entrado el siglo XX empezaron a plantarse tilos, jacarandás y plátanos”.

“Más tarde se declaró al ombú como árbol patrono de La Plata por tratarse de la capital provincial y por ser ese árbol típico de la provincia y la región pampeana”, explicó Colombo.

Otra de las propuestas se desarrolla en Azul, en el parque municipal Domingo F. Sarmiento, a orillas del arroyo Azul, donde en una superficie de 22 hectáreas conviven más de 300 especies arbóreas que se pueden conocer a través de un recorrido por puentes y senderos.

El parque fue inaugurado el 10 de octubre de 1918 y diseñado por el paisajista Ángel Salas junto con Antonio Aritzia.

El sector La Loma permite apreciar un retoño del pino de San Lorenzo que la ciudad de Rosario le regaló a la localidad bonaerense en 1937.

El tercer recorrido está dedicado al paisajista francés Carlos Thays, que dejó su legado en parquizaciones de estancias y espacios públicos de varias localidades bonaerenses, entre las que se destacan Lobos y Tornquist.

Thays fue pionero en el paisajismo vernáculo y su estilo se caracterizó por la combinación de líneas curvas y rectas, la presencia de estanques, fuentes o espejos de agua y un profundo conocimiento de la flora autóctona.

El paisajista francés diseñó la plaza Ernesto Tornquist, en la localidad del mismo nombre, que se construyó alrededor de la iglesia Santa Rosa de Lima.

El predio cuenta con un arbolado perimetral de Pinus Halepensis “para contener el azote de los vientos y proteger las plantas internas”, explicó Mariano Spaltini, director del museo municipal Casa de la Historia.

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Por último, el circuito propuesto en Lobos permite disfrutar la precisión y la creatividad de Thays en los jardines de la estancia La Candelaria, que se transformaron en un parque de más de 100 hectáreas y 240 especies vegetales.

El 80% de estos árboles fueron plantados en edad adulta y de esa manera se logró un paisaje imponente que se caracteriza por su forma irregular, que genera en los visitantes la sensación de constante descubrimiento.

El paseo se completa con una visita a un castillo de estilo normando recorriendo las calles de la estancia, que están rodeados por araucarias, palmeras, casuarinas, cedros, pinos y ombúes.