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La semana económica en 2 minutos: un análisis de los datos más relevantes de la economía nacional e internacional.
En este primer informe del año nos proponemos realizar un balance de los últimos años de gestión, pensando los desafíos que implican de cara a 2026.
El objetivo principal de estos años fue reducir la inflación, logrando inicialmente una baja contundente hasta el 1,5% en mayo de 2025. Sin embargo, en el segundo semestre de año pasado, ésta volvió a acelerarse tocando 2,5% mensual en noviembre, con indicios de aceleración en el último mes del año. De esta forma, la suba de precios permanece en niveles elevados en la comparación internacional, y por encima de los objetivos del Sector Público.
La baja de la inflación tuvo costos. Para su desaceleración se recurrió al atraso cambiario y medidas como bajas de aranceles a la importación de bienes finales y apertura importadora. Esto abarató los productos importados, permitiendo sostener parte del consumo interno, pero afectó a la industria, golpeada en un contexto donde se abarataron rápidamente sus competidores en el mercado interno, sin que pudiera lograr una baja de costos en tiempo similar.
La política cambiaria se implementó en distintas etapas: crawling peg, salida parcial del cepo y flotación entre bandas, con intervención de organismos nacionales e internacionales, más el Tesoro de Estados Unidos, para sostener la divisa en momentos donde la competitividad y la incertidumbre hicieron crujir el modelo. Además, los vencimientos de deuda en moneda extranjera en un contexto de escaso financiamiento externo siguen siendo el principal desafío, de corto y mediano plazo.
El atraso cambiario es efectivo para bajar la inflación y mantener el consumo interno -de un sector de la población- pero costoso en materia de sostenibilidad. En este sentido, complica la competencia para la producción nacional (en un marco en que los demás países elevan aranceles, de modo que la inserción de productos argentinos en terceros países se complica), erosión de reservas y caída en la actividad industrial. La llegada de dólares para sostener el esquema provino del superávit comercial generado por la recesión, primero, endeudamiento privado después y aportes del FMI y el Tesoro de EE.UU. después.
El PBI creció 3% respecto de 2023, pero el avance fue heterogéneo: crecieron el agro, la minería y hoteles y restaurantes, mientras la construcción, la industria y el comercio retrocedieron. Como resultado, tenemos un modelo que crece destruyendo puestos de trabajo. Desde el punto de vista fiscal, si bien se cumplieron las metas autoimpuestas, los últimos meses dejan abiertos algunos interrogantes. Al déficit financiero pos pago de intereses por LECAPs se suman las flexibilizaciones impositivas que intenta introducir la reforma laboral. Con quita de subsidios y aumento del aforo a los combustibles como primeras salidas, la consolidación de las cuentas públicas empieza a chocar -en el corto plazo- con retomar la baja de la inflación.
Para leer el informe completo y acceder a otros documentos elaborados por la Gerencia de Estudios Económicos de Banco Provincia ingresá aquí.
FUENTE: https://www.bancoprovincia.com.ar/Noticias/3035