Panorama de mayo: baja la inflación, pero la actividad no reacciona

La desaceleración de la inflación convive con una actividad que no logra despegar, en un contexto donde el crédito sigue limitado y la demanda interna se mantiene débil. La mejora en el frente nominal todavía no alcanza para consolidar una recuperación sostenida de la economía real.

El escenario económico de mayo muestra avances en materia de estabilidad nominal, con una inflación en desaceleración y un frente cambiario ordenado. Sin embargo, estos logros aún no logran traccionar una recuperación sostenida de la actividad, que continúa mostrando señales de debilidad, especialmente en el crédito y la demanda interna.

Frente cambiario y monetario: acumulación de reservas y el interrogante sobre el crédito

Durante el último período, el BCRA consolidó su posición compradora en el mercado de cambios, aprovechando la estacionalidad de la cosecha gruesa:

  • Reservas Internacionales: Las reservas brutas crecieron más de USD 5.000 millones en lo que va del año, superando los USD 46.750 millones en la actualidad. Las compras del Banco Central en el mercado oficial (USD 8.800 millones, segundo máximo registro, solo por detrás de 2024) fueron su principal driver.
  • Estabilidad Cambiaria: En simultáneo, el tipo de cambio oficial cayó 4,5% en lo que va del año, permaneciendo por debajo de los 1.400 pesos. De esta forma, no solo se apreció en términos reales, sino también, y principalmente, contra las demás monedas de la región, que tuvieron peores rendimientos nominales (salvo el Real brasileño). Por su parte, el tipo de cambio paralelo se ubica en torno de los 1.480 pesos (-3,5% en el año) y el canje roza el 6%. Así, las inversiones en el exterior siguen siendo caras: en un año, un título de Chile o Uruguay rinden menos que el canje. Entre otros, esto explica la buena performance del Banco Central en el mercado de cambios, ya que la oferta de dólares financieros queda incentivada por los altos costos de abandonar el sistema local.
  • Tasas de Interés: las tasas se mantuvieron estables en las últimas semanas, y el spread entre tasas activas y pasivas permanece por encima de los niveles de comienzos de año. La desaceleración de la inflación sin un correlato en el costo de financiamiento encareció -en el margen- al crédito. En las próximas semanas, la mayor liquidez proveniente del mercado cambiario podría alentar cierta relajación en este frente.
     

¿Por qué la baja de tasas no se traslada al crédito?

A pesar de que los niveles actuales de tasas nominales se encuentran por debajo de los registros pasados, el stock de financiamiento global no muestra una reactivación equivalente. Esta disociación obedece principalmente a factores prudenciales y de balance:

  1. Morosidad y riesgo de cartera: La irregularidad en el cumplimiento de los pagos por parte de los hogares impone un límite a la flexibilización de las condiciones de otorgamiento por parte de las entidades financieras, las cuales priorizan sostener la calidad de su cartera antes que expandir los saldos prestados.
  2. Volatilidad nominal: La aceleración inflacionaria entró en pausa en abril, pero los problemas de once meses seguidos al alza no se van inmediatamente. Las colocaciones a tasa fija no suelen ser atractivas en los contextos de mucha volatilidad nominal. En este sentido, se observa que la demanda de instrumentos de tasa variable del Sector Público Nacional aumentó considerablemente en los últimos meses.


Actividad Económica: Evolución del EMAE y balance trimestral

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) creció 3,5% en marzo respecto de febrero. De esta forma, revirtió la baja de los primeros dos meses del año, ubicándose 0,5% por encima de los niveles de diciembre 2025. A nivel sectorial, si bien continúa la disparidad tantas veces señalada (agro y minas y canteras, donde se encuentra el sector petrolero, se ubican 27% por encima de los niveles de 2022 (año sin sequía) e industria y construcción siguen 9% por debajo, el arranque de 2026 mostro otro patrón. En tanto que los primeros rubros cayeron 2,3% en relación con el cierre del año pasado, industria y construcción avanzaron 2%. Por su parte, el resto de los sectores creció 0,5%, completando el escenario. De esta manera, pareciera que los sectores ganadores de 2024-2025 moderaron un poco su ritmo de avance -aunque siguen claramente en terreno positivo-, a la vez que los perdedores recortaron un poco la caída -aunque siguen claramente en terreno negativo-.

¿Qué esperar hacia adelante?

La recuperación de la actividad de marzo y la baja de la inflación de abril (-0,8 p.p., pasando de 3,4% a 2,6%) fueron dos buenas noticias, más allá de la letra chica. Sin embargo, mientras que los precios habrían mantenido su tendencia descendente en mayo, y la inflación podría empezar con uno, el rebote de la economía real no se habría sostenido durante abril.

En este contexto, los vaivenes inflacionarios parecieran empezar a encauzarse, pero demanda interna no logra “despegar”. En respuesta, la política oficial empieza a mostrar algunas señales de preocupación -flexibilización de la política monetaria vía baja de encajes, algunos anuncios de baja de impuestos en los próximos meses-, pero todavía no logra consolidar el rebote de la economía real. Hasta tanto las paritarias no le ganen sostenidamente a la inflación -algo que, por ahora, no viene pasando-, la demanda interna seguirá con los mismos focos de tensión y problemas que arrastra desde el cierre de 2025.

Para leer el informe completo y acceder a otros documentos de la Gerencia de Estudios Económicos de Banco Provincia, ingresá aquí

 

FUENTE: https://www.bancoprovincia.com.ar/Noticias/3179

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