La caída de la demanda interna se profundiza por el ajuste fiscal

La caída de la demanda interna se profundiza por el ajuste fiscal

Según un informe de la Gerencia de Estudios Económicos de Banco Provincia, en junio de 2026 el gobierno registró su primer déficit primario para ese mes desde el inicio de su gestión, alcanzando 0,7 billones de pesos, en contraste con un superávit de 1,1 billones de pesos en junio de 2025. Este deterioro se debe a una caída del 9% interanual en los ingresos, donde las recaudaciones vinculadas a la demanda interna disminuyeron en todas las líneas: IVA (-5% i.a.), Seguridad Social (-4% i.a.) y Ganancias (-20% i.a.). Además, los Derechos de Exportación cayeron casi un 50% interanual, contribuyendo a la reversión del superávit.

El informe plantea la cuestión del ciclo vicioso entre el ajuste del gasto, la caída de la actividad y la recaudación, que a su vez lleva a nuevos ajustes. Investigadores como Ardanaz, Cavallo, Izquierdo y Puig (BID, 2021) han analizado episodios de consolidación fiscal y concluyen que los multiplicadores del gasto de capital son significativamente mayores que los del gasto corriente. Entre 2021 y 2023, el gasto de capital representó menos del 10% del gasto público total, pero concentró casi el 20% del ajuste de 2024-2026, con un recorte del 80% en términos reales, mientras que otras partidas se redujeron un 27,5%.

Si la tendencia actual persiste, el ciclo presidencial 2024-2027 podría cerrar con el menor ratio de gasto de capital sobre PBI desde la vuelta de la democracia. Además, las decisiones de ajuste no se limitaron al gasto, ya que se optó por rebajas impositivas que favorecieron instrumentos de menor impacto económico, como el impuesto PAIS y derechos de exportación. Gechert, Hallett y Rannenberg (2015) hallaron que cada punto de crecimiento en la inversión pública genera un aumento de 1,2 puntos porcentuales en el PBI, mientras que el efecto multiplicador de las rebajas impositivas es de solo 0,45.

La política fiscal del Estado Nacional ha acentuado el sesgo regresivo típico de los recortes de gasto, priorizando la apreciación del tipo de cambio sobre otros objetivos. Esto ha limitado el efecto progresivo de las medidas, ya que se redujeron impuestos que afectan más a los sectores de mayores ingresos. En resumen, el perfil del ajuste fiscal ha exacerbado la caída de la demanda interna, mientras que la baja de impuestos ha reforzado el carácter regresivo del recorte de gasto.

Fuente: Banco Provincia.

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Walter García
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