El recorte en obra pública: impacto en crecimiento y desigualdad

La semana económica en 2 minutos: un análisis de los datos más relevantes de la economía nacional e internacional.

Respetar la restricción presupuestaria del Sector Público nos dice bastante sobre cuánto (no) debe ser el resultado fiscal, pero poco sobre cómo debe componerse el gasto. El consenso en la profesión económica va más allá de las presiones inflacionarias que traen los desequilibrios fiscales persistentes -a través del canal monetario, cambiario y de demanda agregada-: también sostienen que los gastos de capital tienen los mayores multiplicadores.

Esto implica que en términos de costo de oportunidad -qué partida del gasto es “peor opción” ajustar- tienen los mayores efectos. En consecuencia, hay bastantes alternativas antes. Entre 2023 y 2025, el gasto de capital del Estado Nacional se contrajo casi 80%, pasando de 1,6% del PBI a 0,3%. De esta forma, llegó a mínimos de los últimos veinte años, volviendo a los niveles de 2002.

Los estudios publicados por distintos organismos internacionales (FMI y CEPAL, citados en el cuerpo del texto) muestran que i) el ajuste de 1% del PBI en el gasto de obra pública puede afectar el crecimiento de mediano plazo en hasta 3% (FMI), ii) a la vez que el mismo Fondo plantea que el aumento en las inversiones estatales puede traer un salto de hasta 12% en la productividad total de factores. Por su parte, un estudio reciente de CEPAL marca que iii) la inversión pública tiene un multiplicador de 1,3 en contextos de recesión: el crecimiento del gasto público en esta línea tiene efectos más que proporcionales sobre la producción agregada. En consecuencia, su costo de oportunidad en materia de crecimiento potencial es de las mayores partidas del gasto.

En términos consolidados Nación-Provincias, el gasto de capital pasó de poco más de 3,2% del PBI en el promedio 2016-2019 a 2,9% en 2020-2023 y 1,9% en 2024 -sin datos para 2025-. Más importante aún, en tanto que las provincias representaron la mitad de las erogaciones en 2016-2019 e igual porcentaje en 2020-2023, el año pasado llegaron al 80%. El virtual corrimiento de la Nación de la inversión en obra pública profundizó las asimetrías regionales, ya que las provincias con mayor cantidad de recursos por habitante pueden sostener estas partidas, en tanto que las que se encuentran al tope de la fila profundizan la desigualdad.

El esquema de Participación Público-Privada (PPP), que intentó llevar adelante el gobierno de Macri y que este gobierno propone vía para incrementar la obra pública sin afectar el gasto, no parecería ser suficiente. Conforme a los datos del FMI para el período 2016-2019, el país que más PPP como porcentaje del PBI tuvo fue Perú, alcanzando 1,4%, y en segundo lugar quedaron Colombia y Brasil, con 1,1%, en tanto que Indonesia fue el cuarto con 0,5%. El spread de riesgo país argentino frena la posibilidad de que este esquema arranque, al menos por ahora.

En síntesis, el ajuste del 80% del gasto de capital permitió ahorrar en las cuentas públicas, pero al costo de comprometer la capacidad de crecimiento futuro y la productividad, la integración territorial y profundizar las inequidades del federalismo fiscal argentino.

Para leer el informe completo y acceder a otros documentos elaborados por la Gerencia de Estudios Económicos de Banco Provincia ingresá aquí.

FUENTE: https://www.bancoprovincia.com.ar/Noticias/2999

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Walter García
Walter García
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