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La semana económica en 2 minutos: un análisis de los datos más relevantes de la economía nacional e internacional.
La marcha atrás en la actualización de la metodología del IPC no solo afecta al “dato” de inflación, sino también a las partidas del gasto público que actualizan con esta variable como referencia. Según nuestras estimaciones, el Estado Nacional se ahorraría casi 5 billones de pesos por la menor actualización de prestaciones sociales y los menores pagos asociados a los títulos públicos capitalizables por CER.
En términos relativos, estos 5 billones de pesos representan poco menos de 0,5% del PBI y más que el total de los depósitos del Tesoro Nacional en el Banco Central al cierre de enero: 4,3 billones de pesos. En contraste, el aumento de la recaudación depende de la evolución “real” del nivel de precios, ya que los ingresos por IVA y Débitos y créditos, entre otros, se ajustan de manera automática por valores de venta. Así, la marcha atrás del cambio de la metodología del IPC le daría cierta holgura a las cuentas públicas: los gastos subirían menos que los ingresos solo por razones estadísticas.
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En 2004-2005, el tipo de cambio promedió los 2.250 pesos actuales (+35%). Esto motivaba una estructura de precios relativos donde los bienes eran más caros que los servicios, aumentando su incidencia en la estructura de ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2004-2005. Asimismo, los hábitos de consumo estaban más sesgados hacia los bienes por razones de gustos y oferta tecnológica -internet no era tan masivo, no había servicios de streaming, etc.-. Como resultado, los bienes pesan más en la canasta de 2004-2005 que en la de 2017-2018.
La mayor sensibilidad de los bienes respecto de los servicios frente a los movimientos cambiarios hace que la canasta del IPC de 2004-2005 sea más inflacionaria ante una eventual suba del dólar que la de 2017-2018: Alimentos y bebidas, Prendas de vestir y calzado y Equipamiento y mantenimiento del hogar -los capítulos más transables- tienen 8 puntos porcentuales (p.p) más de incidencia en la canasta vieja, en tanto que Vivienda, agua y electricidad, Transporte y Comunicación tienen casi 11 p.p. menos.
La caída del salario real privado registrado entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 pasa de -1,2% a -7,7% con la actualización de canastas. Se entiende así por qué el pluriempleo, la cantidad de horas trabajadas y la irregularidad de cartera de familias está en máximos, a pesar de que el deterioro de “salario sobre IPC” fue moderado: la pérdida de poder de compra es mayor.
En la región, las canastas de consumo base para medir la inflación no son anteriores a 2017-2018, llegando a 2022 en Uruguay y a 2023 en Chile. Así, la Argentina queda rezagada en materia de estadísticas frente a países similares.
Para leer el informe completo y acceder a otros documentos elaborados por la Gerencia de Estudios Económicos de Banco Provincia ingresá aquí.
FUENTE: https://www.bancoprovincia.com.ar/Noticias/3066